¿Cómo diferenciar las liendres de la caspa?

Beatriz Díaz-Carrasco, Farmacéutica y autora del blog “Beatriz, tu farmacéutica”

Mar 19, 2018

“Que sea caspa por favor, que sea caspa por favor, que sea…”, eso es lo que nos decimos en voz alta a nosotros mismos o lo que nuestra mente está pensando y repitiéndose una y otra vez, mientras comprobamos con nuestras propias manos, ayudándonos de nuestros dedos para ir retirando mechones de pelo de nuestro hijo/a, si esas pequeñas “motas” blancas que estamos viendo en la cabeza se tratan de las temidas liendres o tan sólo es algo de caspa. Pero, entonces, respiramos hondo, y nos paramos a pensar durante unos segundos: “¿Cómo puedo distinguir si es caspa o son liendres?

Es importante aprender a distinguirlas, para que en el caso de ser necesario y que se confirme la existencia de liendres, poder tomar las medidas adecuadas en la mayor brevedad posible. Lo que se resume, en poder llevar a cabo cuanto antes, el tratamiento adecuado y siguiendo un claro protocolo de actuación.


Para situarnos en el “mundo del piojo” tenemos que recordar que basta con que una hembra fecundada acabe en nuestra cabeza y que ésta, se “abrace” a un pelo, ¡tan sólo a uno! Una vez ahí deposita el huevo junto a una sustancia que envuelve el cabello y que forma una capa de “cemento” que une el huevo con nuestro pelo. Cuando estas liendres están recién puestas su color es blanquecino y según avanza su desarrollo hacia la eclosión van cambiando de color, a grisáceos, amarillentos o algo más pardos cuando llegan al final de su maduración. 

Además, conocer la duración del desarrollo embrionario es importante para llevar a cabo el tratamiento de forma correcta. Porque éste, depende de la temperatura a la que estén sometidos, acortándose cuando ésta aumenta a unos 8 días a 30ºC, de 6 a 7 días en temperaturas que oscilan entre los 35ºC y los 37ºC y si están por debajo de los 30ºC se va ralentizando. De ahí, el motivo, por el que se deba repetir el tratamiento a los siete días, para asegurarnos que hemos eliminado todas las liendres. 

¿Cómo distingo si es caspa o son liendres?

Hemos dicho que una hembra cuando va a depositar un huevo en nuestro pelo se abraza a él, y con ayuda de una sustancia que envuelve el pelo, lo solidifica y al entrar en contacto con el aire, se forma una capa de “cemento” que es INSOLUBLE EN AGUA; es decir, que para poder retirarla necesitaremos sí o sí, la ayuda de medios mecánicos (en este caso la LENDRERA, el peine de púas estrechas), para poder desprenderlas del cabello.

En cambio, la caspa, son pequeños restos de piel seca que se desprenden de nuestro cuero cabelludo. Ésta se separa con facilidad de nuestro pelo y tras el lavado del cabello desaparece.

Algunos pensaréis que el rascarse la cabeza es un claro síntoma de infestación por piojos, pero basarnos sólo en el rascado no es suficiente, porque éste puede llevarnos a error, ya que la caspa, aunque en menor medida, también suele cursar con cierto picor, lo cual puede confundirse con el rascado provocado por una infestación por piojos.

Por lo tanto, tras un lavado de la cabeza de nuestro hijo/a, y con lendrera en mano, si se siguen observando esas “motitas” blanquecinas, tan sólo podemos hacer una cosa. Acudir a por un tratamiento pediculicida (mata piojos) y deseablemente ovicida (mata liendres) a nuestra Farmacia.

Y.., ¿qué pasa con el resto de la familia?

 Para prevenir al resto de la familia, una vez confirmada la infestación de uno de sus miembros, y evitar así una reinfestación en un futuro, éstas son algunas de las medidas que se pueden llevar a cabo:

  • Revisar la cabeza de nuestro hijo/a una vez a la semana tras lavarle el pelo y con ayuda de una lendrera. En el caso de un aviso del colegio sobre la existencia de un brote de pediculosis, entonces la revisión deberá llevarse con más frecuencia. Lo recomendable es llevarla a cabo cada dos días.
  • Llevar el pelo recogido con una coleta en los casos en los que se tenga largo.
  • Utilizar un repelente hasta que el contagio se dé por finalizado.
  • La ropa o todos los elementos que creamos que puedan haber sido susceptibles de estar infestados (2 días antes del tratamiento con el pediculicida), se lavarán con agua caliente o se aspirarán. Lo que no pueda limpiarse de esta forma, se depositará en una bolsa de plástico cerrada durante dos semanas.
  • No compartir los peines o cepillos del pelo. Así como, tampoco toallas, sombreros, gorros, bufandas….
  • Los peines y los cepillos para el pelo pueden limpiarse con el mismo pediculicida, con agua caliente o inclusive con alcohol.
  • Tratar de explicar a nuestro hijos/as que eviten el contacto cabeza-cabeza

La clave del éxito del tratamiento para combatir a estos temidos parásitos está en el conocimiento, el rápido diagnóstico y el tratamiento adecuado.