Todo sobre los mosquitos y otros insectos

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Todo sobre las garrapatas

Las garrapatas son ácaros parásitos que necesitan ingerir sangre para poder completar sus ciclos biológicos.  La parte con la que se fijan a nuestra piel se parece a un arpón con varias hileras de dientes. A nivel mundial se han identificado cerca de 900 especies. En España, hay más de 20.

Tienen tendencia a concentrarse en las zonas de transición entre comunidades ecológicas diferentes. Se sitúan en los tallos de las plantas. No pueden saltar y tampoco desplazarse a mucha distancia, por lo que tiene que haber contacto para que nos alcancen.

Si, desde la enfermedad de Lyme a la encefalitis o fiebre hemorrágica Crimea-Congo (FHCC), entre otras. No es frecuente, pero hay que estar alerta.

Como medidas de prevención, se recomienda llevar ropa de manga larga y también poner las perneras de los pantalones por dentro de los calcetines, así se evita que las garrapatas puedan entrar directamente en contacto con nuestra piel. En lugares muy infestados, la misma ropa tratada con repelentes puede reforzar esta protección.

Algunos de los repelentes de aplicación cutánea empleados para insectos también actúan contra las garrapatas y nos pueden proteger durante unas horas. La protección estará en función de la piel de cada persona, las condiciones climatológicas, la concentración del producto y probablemente, de las especies de garrapatas.

Por lo tanto, hay varias medidas que combinadas nos pueden ayudar a prevenir las picaduras de las garrapatas y las consecuencias que se pueden derivar.

1- En zonas donde se sabe que hay garrapatas, evitar yacer directamente sobre la hierba y, a ser posible, caminar siempre por pistas y caminos, evitando pasar entre hierbas y matorrales.

2- Utilizar ropa de colores claros (las garrapatas suelen ser oscuras y resaltan más sobre un fondo claro) y si puede ser ajustada a nivel de las muñecas y de las perneras de los pantalones.

3-La aplicación de repelentes sobre la piel puede hacer desistir a las garrapatas que nos hayan subido encima y que opten por dejarse caer de nuevo al suelo.

4- Después de una salida a zonas donde puede haber garrapatas es conveniente revisar nuestra piel. En el caso de detectar una garrapata pegada, se debe extraer lo antes posible con el objetivo de minimizar el riesgo de que nos pueda transmitir algún patógeno.

No hay que aplastarla con las manos ya que algunos de los patógenos que transportan nos pueden infectar a través de las mucosas. Podemos tirarla a un desagüe, pegarla con un papel de celo y tirarla a la basura, o bien ponerla dentro de una bola de algodón impregnada con alcohol.

Hay que extraerla cuanto antes utilizando pinzas de punta fina y sujetándola por la parte anterior.  Luego la extraeremos lentamente, asegurándonos de que no ha quedado nada dentro.  

En los días sucesivos, hay que estar pendiente de si se produce alguna reacción.  Ante la presencia de fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, fatiga, dolor muscular o la aparición de eritemas, escaras y exantemas en la piel se debe acudir al médico.

Tienen que ver con la disponibilidad de huéspedes que puedan alimentar y transportar, y también con la posibilidad de encontrar las condiciones ambientales adecuadas que garanticen la supervivencia de las fases de vida libre. Por ejemplo, si en solares abandonados se acumulan desechos que atraen roedores y perros, y además hay una cobertura vegetal que sirva de refugio a las fases de vida libre, se puede crear un ambiente favorable. 

Pueden picar en muchas partes del cuerpo de las personas, pero parece ser que prefieren zonas donde la temperatura de la piel es más alta y húmeda. Este tropismo puede variar según las diferentes especies, por ejemplo, D. marginatus suele picar en la cabeza. En los animales, las fases adultas de algunas especies del género Rhipicephalus prefieren el pabellón auricular y otras especies la zona perianal.